Nota Completa
De Apple Computer a Apple Music
La reciente develación del iPod Nano —el último en una lista ya legendaria de variaciones sobre el venerado y aún muy codiciado reproductor de música digital de Apple— ha contribuido a cementar lo que algunos sospechamos sobre Apple desde hace algún tiempo. En conjunto con su tienda de música digital con ventas de más de 500 millones de archivos (a 1 dólar cada uno, háganle números), la veneración de los medios a Apple como los portavoces de la “revolución de la industria musical” y el anunciado soporte de OS X en procesadores Intel, cada vez pareciera estar más claro el futuro de Apple como compañía; un futuro cercano donde se avecina el fin de Apple como industria fabricante de hardware (salvo los iPods) y el inicio de lo que bien podría ser el primer emporio musical de la era digital.
El que una compañía cambie radicalmente en los productos o servicios que genera (y por ende, en su imagen) no es nada extraño en el mundo de los negocios. En el libro Built to Last (título en español: “Empresas que perduran”) James Collins y Jerry Porras dedican uno de sus capítulos a las empresas que ensayan muchas cosas y, al final, se quedan con lo que más les funciona. Un rasgo característico de las compañías que ellos denominan “de éxito” es el de no quedarse estancados por siempre en lo mismo, sino que, a través de muchos y pequeños cambios incrementales (el progreso evolutivo), van adoptando pequeñas transformaciones que, a su vez y con el tiempo, van generando cambios radicales. De hecho es un proceso muy parecido a la teoría darwiniana de la evolución de las especies.
Una de las compañías ejemplo del libro es Motorola. Quienes hoy en día conocen de esta empresa por sus teléfonos celulares y sus microprocesadores, no creerían que cuando la misma se fundó en los años 20 del siglo XX, comenzaron produciendo radios y baterías para automóvil. No fue sino hasta 1965 que lanzaron algo parecido a una computadora, y aún entonces no tenían intenciones de cambiar su reputación como compañía de instrumentos electrónicos. No fue sino hasta que se dio el gran auge de las computadoras (mainframes) en los 70s que decidieron ingresar de lleno al campo de la electrónica avanzada y la computación.
Es posible hacer un símil con Apple. Cuando el iPod fue lanzado a finales del 2001, muchos lo vieron como un juguete exótico para maqueros fashionistas, y posiblemente quienes lo desarrollaron no tenían la mínima idea de la reacción que éste generaría a escala mundial posteriormente. Conforme el iPod fue ganando la simpatía de muchas personas alrededor del mundo (repitiendo ad nauseam el mantra de “tropecientas mil canciones en tu bolsillo”), el equipo de Steve Jobs decidió ejecutar el par de movidas maestras que le abrieron de par en par las puertas del éxito: Hacer el iPod (y el software iTunes) compatible con Windows, y lograr la casi imposible tarea de convencer a decenas de discográficas aterrorizadas por la piratería, que era posible vender música en forma legal por Internet y a través de una tienda centralizada. Los resultados de la apuesta, valga decirlo, han asombrado hasta a los más escépticos.
Los iPods comenzaron a venderse como pan caliente, creando en poco tiempo una gran masa de clientes potenciales que estarían dispuestos a ahorrarse problemas técnicos y morales, pagando 99 centavos de dólar por cada canción (precio asequible en el primer mundo y un robo en el tercero, pero eso ya es otro tema). Con el iPod ya convertido en objeto de deseo a nivel global que se vende prácticamente solo, Apple se decidió a ofrecer versiones más asequibles tales como el iPod mini y el iPod Shuffle, que aún sin tener pantalla y ser solo capaz de reproducir música en forma aleatoria, no ha detenido a las hordas de compradores — todo sea con tal de poder decir “yo tengo un iPod”.
Con estas cifras y todo un fenómeno cultural que ha creado hasta toda una economía en torno al iPod (decenas de empresas que producen cientos de accesorios para éste), no sería de extrañar que los días de Apple como productor de computadoras, por más que nos duela, estén contados. ¿Qué preferirían ellos: seguir sosteniendo un segmento de mercado que jamás llegará al par de dígitos globales, o concentrar sus esfuerzos en un mercado del cual tienen hoy día más del 80% acaparado? Lo siento por quienes se tatuaron en su día la manzanita arcoiris como símbolo de “lealtad eterna”… una muestra de que, tanto en la evolución orgánica de las especies como la de las empresas, lo único que es realmente permanente es el cambio.
3 comentarios en lista
Nomas comento para decir que es el post mas interesante que he leido en la semana!
Muy buen artículo y reseña de lo que ha pasado con Apple. Sin duda han sabido evolucionar y sorprender.
Ahora tienen otros retos como es mantener la calidad de sus productos (más ahora con el fallo de las pantallas del nano) y el problema de las discografias que sienten que los 99 centavos es aún muy poco.
Si Apple sale airoso de estos problemas seguro que lo veremos crecer aún más.
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muy interesante la perspectiva que planteás. muy sensata, además.
justo esta semana leía (no dejo el link pq no lo encuentro) de la presión q las discrográficas están ejerciendo sobre itunes, pq su ganacia esta siendo mínima comparada con la de la tienda. según la nota, las empresas pretenden presionar para que itunes aumente el precio de las canciones y les transfiera ese porcentaje.
como si no fueran ya suficientemente impopulares. creo q la falta de visión estratégica de las discográficas es inversamente proporcional a la de apple.