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Nota Completa

Internet

Cultura libre: Modo de vida sostenible o neocomunismo utópico?

18 de Julio, 2005

Cada vez se hacen notar más y resuenan con más fuerza los activistas de la llamada “Cultura Libre” en el Internet; hace unos días se celebró en Barcelona el evento Copyfight, con la presencia del proclamado adalid de la cultura libre Lawrence Lessig (valga decir que he comenzado a leer la traducción al español de su libro), y cada vez se encuentran más programas de software bajo la licencia GPL (o Creative Commons) que son lo suficientemente robustos para competir con sus símiles comerciales (por ejemplo Ardour, una estación digital para trabajo en audio profesional de uso libre, me tiene bastante entusiasmado con la idea).

En suma, que todo esto suena muy bonito, no lo voy a negar. El copyleft a como lo veo es como ese proverbial desafío, una forma de sacarle —por fin— el dedo medio al sistema de las megacorporaciones poderosas, egoístas y codiciosas que compran y venden conciencias, jueces y gobiernos (“Los diputados son más baratos que las mulas”, se dejaba decir sin pudor uno de los dueños de las trasnacionales que controlaban nuestro mercado del banano en el siglo XX) y que se amparan en un sistema draconiano de patentes creado por ellos mismos con el cual ahogar a los pequeños David que se atrevan a lanzar pedradas a los Goliats gigantes (y para que Disney —la compañía, no su fundador que está bien muerto— pueda seguir llenándose los bolsillos vendiendo chucherías de Mickey y Winnie Pooh así que ya ha hecho millones de millones de dólares).

Sin embargo todo esto tiene, para mí, una interrogante inevitable. Dejando de lado el altruismo e idealismo hippies que se escudan detrás de toda la estructura del copyleft, ¿Puede realmente un autor de contenidos (escritos, musicales, etc… cualquier cosa que pueda distribuirse por la red) en esta sociedad ultracapitalista “regalar” a mansalva su trabajo y aún así vivir de ello? Y cuando me refiero a “vivir”, no hablo de vivir a punta de fideos chinos (ramen) y vérselas de cuadritos para pagar el alquiler y llegar a fin de mes, sino de “vivir” con lo suficiente para cubrir tus necesidades básicas y poder darte uno que otro gusto de tiempo en tiempo. ¿Es esto realmente posible?

Vayamos por partes

Para ser parte hoy día de la llamada sociedad de la información, precisas de una computadora u ordenador, con un costo desde unos cuantos cientos de dólares —clónicos ‘made in China’— hasta unos cuantos miles de dólares si te vas por una Apple, aparentemente las favoritas de los defensores del copyleft. (Me ahorraré la ironía implícita en esta situación). En todo caso, contar con dicha herramienta cuesta dinero. No creo que las plantas productoras de chips y discos duros operen simplemente “por amor a la cultura”.

Veamos también el caso del típico músico aficionado. Aparte de haberse gastado su buena plata en un instrumento de calidad, está de por medio todo el equipo que necesita para grabar, editar y digitalizar sus creaciones, y para alguien que quiere hacer las cosas realmente bien, esto involucra componentes y software cuyos precios no son nada baratos. Fácilmente se pueden gastar varios miles de dólares en hardware y software. ¿Es ofreciendo toda su música de gratis como el músico va a recuperar toda esa onerosa inversión, y ya no hablemos de generar ingresos constantes?

También está el caso del escritor. Aunque su costo de inversión es bastante menor que el del músico, también debe invertir tiempo que podría dedicar a otros menesteres en escribir su libro. El modelo de distribución tradicional se basa en que el autor reciba una cantidad nominal por cada ejemplar (libro impreso) que se venda de su obra según haya convenido con el editor. Pero y qué hay de un autor que decida publicar su novela en Internet en vez de los medios tradicionales? Debería de resignarse a regalarla por completo y esperar a que quizás algún lector se apiade de él y le compre el libro?

Pues eso es precisamente lo que ha hecho el autor canadiense Cory Doctorow, y aparentemente le ha funcionado.

La estrategia Doctorow

El nombre de Cory Doctorow no es muy conocido fuera de los círculos geeks lectores de BoingBoing, el megablog de lengua inglesa. No es un nombre que resuene en los bestsellers de las librerías. Doctorow no es Dan Brown ni Stephen King ni J.K.Rowling (ni un García Márquez, si queremos ponernos criollos). Este estado de virtual oscuridad es lo que le ha permitido a Cory arriesgarse a entregar sus libros de gratis a través de su sitio web. Al no tener un presupuesto millonario para publicidad ni editoriales que lo costeen como el caso de los bestsellers, Doctorow se ha dedicado a hacerse publicidad con lo único con que cuenta: con el texto íntegro de sus publicaciones. Quizás el caso más patente de eso que los especialistas llaman truth in advertising.

Aparentemente, hasta la fecha más de medio millón de personas ha descargado en forma gratuita su libro Down and Out in the Magic Kingdom. En contraste, la versión impresa del libro ha vendido “apenas” 35.000 copias. O sea, la relación lectores gratuitos vs. lectores de pago ha sido de poco más de un 14%. ¿Un virtual éxito para un aparente “don nadie”? No sabría decirlo con exactitud, pero ciertamente es preferible como autor ser un 15% más solvente económicamente que un 0%. También hay que considerar que estamos hablando del mercado del norte, y que ahí cuando la “pegas”, la “pegas” en grande. ¿Realmente estamos preparados para algo así en Latinoamérica? ¿Está el mercado latinoamericano lo suficiente maduro para respaldar la “cultura libre” de Lessig sin matar a los artistas de hambre?

Si algo nos ha enseñado la historia, y particularmente la historia del siglo XX, es que todo gran cambio que ha transformado la sociedad moderna ha venido precedido de controversia y presión de las fuerzas dominantes para mantener su status quo a toda costa, y que al final la lógica y la razón terminan, tarde o temprano, por pulverizar a estas viejas y anquilosadas estructuras. Sin embargo, los defensores del status quo parecieran ser cada vez más poderosos y más influyentes, decididos a tener debajo del zapato a quienes se atreven a pensar diferente. ¿Terminará repitiéndose de nuevo la historia?

6 comentarios en lista

Enlace mariano

excelente beto excelente :)


#1/18 de Julio, 2005
Enlace pulpus

increible manera de exponer este tema beto…

se me cayeron todas las babas mientras leia.. recorcholis.. tremenda situacion nos tenemos enfrente eh?

buenisimo y acertadisimo beto.. ( me fascino en especial la parte donde le sacas el dedo medio al sistema.. jeje).. de por si hace rato que nos lo tiene metido… seria fabuloso que podamos devolverles el favor..

como tu lo apuntas.. estamos en medio de la historia.. es importante tomar una posicion y no quedar simplemente en medio de.


#2/19 de Julio, 2005
Enlace Angarca

Antes de decir nada, quiero señalar que este comentario lo lanzo desde España, por lo que las situaciones, no son las mismas (por desgracia) que en los estados americanos (no unidos), pero como la economía esta globalizada, en cuestión de mercado…

En mi opinión si que es posible que un autor pueda vivir dejando su producción en copyleft. Por poner un ejemplo, en el mercado musical los autores (no hablo de aquellos que venden millones de discos) no viven de la venta de los discos, si no de las entradas de los conciertos, es el trabajo diario en el escenario el que les proporciona dinero.

Los que verdaderamente tienen un problema con las nuevas formas de propiedad y distribución son las megacorporaciones editoriales, musicales, etc que no saben como enfrentarse a las nuevas situaciones, y que además son las que realmente ganan dinero cuando, por ejemplo, compramos un disco.

Bueno lamento la extremada brevedad del comentario.

Un abrazo


#3/20 de Julio, 2005
Enlace beto

Angarca - es cierto, muchas veces se dice que la no es con los discos sino con los shows como un músico se ganaría la vida. El problema con ese concepto es que no se aplica por igual a todos los artistas - por ejemplo, hay músicos “de estudio” a quienes no les interesan los escenarios sino simplemente componer, grabar música y que les paguen por ello. Algunos que conozco se ganan la vida haciendo “jingles” para comerciales y cosas así, pero igual desean hacer un disco con composiciones propias, y ambas cosas demandan igual cantidad de tiempo y esfuerzo. De ahí mis dudas.


#4/20 de Julio, 2005
Enlace Angarca

Está claro que todas las situaciones no son las mismas, pero los tiempos y los escenarios de difusión están cambiando y la industria editorial (entendiendo musica y libros) va a tener que adaptarse, pues no es lógico que sigan manteniendo un modelo creado para otros escenarios.

También creo que es importante señalar, para los que no conozcan esta alternativa, que el copyleft (licencias creative commons), permite la copia y modificación bajo ciertos parámetros y que el uso comercialde la obra puede que no sea libre. Con esto quiero señalar que por ejemplo, la creación de jingles no se ve alterada pues al generarse un uso comercial hay que pagar por el producto.

Pero está claro que no todo está definido y que es necesaria una evolución de toda la industria y un derrumbe de falsas creencias, en cuanto a los derechos de autor se refiere.

Bueno un abrazo desde España a todos/as los ticos/as, que ganas de volver al país más bello del mundo.


#5/20 de Julio, 2005
Enlace claudio

Ojo que Creative Commons tampoco es la panacea que nos dé la libertad.
A mi entender, CC no pretende ser LA forma para superar las trabas legales a la difusión del conocimiento. CC es sólo una de las formas que existen para saltar esas trabas, así como hay muchas y debiesen aparecer muchas más.
Además, y respecto a lo que con razón preocupa a Beto, CC hoy por hoy está preocupada de fomentar proyectos licenciados con CC que tengan dividendos económicos, precisamente porque entiende que una primera etapa es la de la conciencia de la problemática que trae consigo la hiperregulación, pero una segunda es que el sistema también asegure una justa compensación económica.

CC pone una voz de alerta sobre los peligros y estupideces del sistema del copyright y en ese sentido tengo la impresión que más que entregar una solución única, pretende en cierta forma crear conciencia sobre ellos y las formas de superarlo.

saludos, es mi primer comentario en tu blog.


#6/23 de Julio, 2005

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