Nota Completa
Oda al cassette
“Estos increíbles japoneses” era el slogan de la publicidad de una marca de electrodométicos cuyo nombre se quedó perdida en el tiempo. Siendo igual de increíbles hoy día, algún friki japonés se montó esta página (vía Matt Haughey) con… cientos y cientos de casetes en blanco de toda clase de marcas, épocas y procedencia. Cuántas memorias encierran todas esas etiquetas y estilos.
A quienes ya nos han pasado las tres décadas por encima, el cassette era EL medio para conseguir música de forma fácil y barata, y los Walkmans originales fueron los iPods de nuestra generación. En estos tiempos en que muchos chiquillos creen que la música es algo que se “baja” del eMule o el Kazaa, no puede uno dejar de rememorar lo primordial que era conseguirte un amigo que te hiciera el favor de copiarte ese disco que tanto querías en un casete, pues —hoy como ayer— comprar discos no era algo que estuviera siempre al alcance de tu paupérrima mesada escolar. Ni qué hablar de los programas de radio en que se pedían canciones y teníamos que decir “¿Me la pone para grabar?”, a lo cual el locutor nos seguía el juego contándonos en reversa justo para apretar el botón de REC en el momento preciso. De a poco, íbamos creando una especie de soundtrack de nuestra vida diaria.
De hecho, le debo a un vecino de grata memoria —don Jorge, se llamaba— el haberme inculcado la afición por la música clásica al acceder grabarme todo lo que quisiera de su vastísima colección de vinilos y CDs. Para entonces —tiempos de colegio— ya me había “graduado” de las cintas “normales” y para esos menesteres invertía un poco más en cintas “cromadas” para que la grabación quedara lo más fiel posible al original. De esta forma llegué a conocer y apreciar obras y compositores de gran valor musical, desde canto gregoriano y Vivaldi, pasando por Liszt y Gershwin, hasta las composiciones más avantgardistas de Messiaen, Penderecki y otros.
Además, como tiendo a ser un packrat a quien le cuesta horrores botar cosas, aún tengo todas esas cintas en mi haber… a la espera de que algún día los pueda digitizar mediante un deck en buen estado. Mi sueño en este respecto es hacerme de un reproductor Nakamichi (los non plus ultra en reproducción de casetes), sin embargo siguen siendo tan caros como lo eran ya de por sí en su apogeo hace más de veinte años. Creo que tendré que conformarme con un Onkyo de segunda cuando pueda volver a comprar algo en eBay. Es que hay demasiados buenos recuerdos atrapados en esas cintas…
3 comentarios en lista
Para alguien que todavia tiene un “cassette player” en el carro, los “mixed tapes” siguen siendo el mejor regalo. Y ahora que en el trabajo me dejan escuchar musica, pero la compu no tiene tarjeta de sonido, periodicamente se escucha el traqueteo de las cajas de KCTs mientras busco alguna cinta para escuchar.
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Alguna vez te has preguntado quién gana entre el iPod y el Cassette? :D