Nota Completa
¡Queríamos tanto a Pipe!
A riesgo de sonar como un jodido snob, la televisión —especialmente la de factura nacional desde que los noticiarios descubrieron que el sensacionalismo estilo Al Rojo Vivo les subía los ratings— tiende a producirme almorranas mentales, por lo que prácticamente no veo tele. Sin embargo, por razones fortuitas del destino el aparato quedó prendido en un noticiero local de esos —clon de Primer Impacto—, donde lamentaban el inminente final, en manos de un carnicero, de Pipe, un chompipe (pavo, guajolote) que había trascendido su anonimato convirtiéndose en estrella de la TV nacional, así fuera de fama efímera como su vida.
Pipe fue un obsequio que le hicieron al futbolista militante de la Liga Rolando Fonseca unos meses atrás, de acuerdo a una tradición de décadas atrás en la cual al jugador que anotara el primer gol en un Clásico se le obsequiaba el pavo de marras. Sin embargo a diferencia de sus plumíferos antecesores, Pipe saltó a a la fama en tiempo récord por la TV con sus bailes (sí, bailaba), paseado en automóvil (y vitoreado) por las calles de San José, y en general convertido en una especie de mascota del pueblo.
Sin embargo el tiempo pasó, y como evidentemente el futbolista no tenía vocación para tener a un pavo de mascota, optó por donarlo ayer a una carnicería vecina… para venderlo por pedacitos. (¡Horror de horrores!)
Y bueno, al menos el dinero recaudado servirá para regalar bolas de fútbol a barrios marginales.
Pero —y he aquí la gran ironía— no faltaron quienes reprobaron el plumífericidio, acusando a los pobres carniceros de “asesinos” o llorando a lágrima viva por televisión. (Me convencen si hacen tres días de duelo nacional por Pipe). Sin embargo, el punto al que quiero llegar —y en esto se daría cuatro gustos Algernon Von Putten— es que muchos que lamentan hoy la muerte de Pipe son los mismos que no lo pensarían dos veces en hincarle el diente a un pollo de KFC.
¿Y hay acaso alguna diferencia real y sustancial entre un pavo al que la TV hizo famoso y un especimen animal —con alas o sin ellas— que languidece en su anonimato resignado a su destino inevitable como plato de mesa?
Qué cierto es eso de “ojos que no ven, corazón que no siente”, ¿verdad?
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Jeje, pobre pipe, como me gustaria ver un video de pipe bailando, loool !